Esas son las repuestas por defecto a las preguntas ¿Cómo estás? / ¿Qué te pasa?. Y no solo porque el 95% de las veces que se me formulan es dentro del uso de la odiada, por mi al menos, función fática del lenguaje sino porque realmente no les veo el fin último.
Y debo suponer que es cosa mía, y no sé si es que tengo una unión tempoparietal muy abusona, o durante el embarazo he tenido hormona antimulleriana como para una boda o gasté todos los puntos de empatía en la modalidad cognitiva, pero no veo la finalidad de contar un problema si no es para buscar una solución.
Y digo que es cosa mía porque he aprendido a lo largo de los años que hay gente, debo decir mayoría del lado femenino, que sí lo hacen. De hecho hay gente que cuenta los problemas solo por el hecho de contarlos, y eso les conforta… y ole que mira que barato sale, aunque me haya costado tiempo distinguir (y aún me cuesta) cuando alguien te está pidiendo ayuda para resolver un problema y cuando solamente quiere “abrirse”.
Y es que para mi si no eres parte del problema o parte de la posible solución, la verdad es que no veo ningún motivo para contartelo, más que nada porque los marrones son como la frase aquella de buda sobre la felicidad: “Miles de velas pueden encenderse con una sola vela, y la vida de la vela no se acortará. La felicidad nunca se disminuye si se es compartida” o quizás mas adecuado sería aquello de “La mierda de cada uno es como la gripe, da igual a cuanta gente se la pegues al final sigues estando jodido y lleno de mocos”.
Pero lo peor no es eso, es que incluso hay gente que se ofende si no le cuentas tus problemas. Yo he tenido “broncas” con amigos porque no les he dicho problemas varios, y claro yo a cuadros solamente podía decir ¿pero eres tú médico/bombero/abogado/…? ¡¿Entonces?!.
En fin no sé si será por lo mismo que no disfruto de la famosa schadenfreude que ¿tampoco encuentro alivio en lo contrario?. Igual paso a paso, este último año por primera vez tuve la sensación de necesitar un abrazo, y no solo eso sino la experiencia de pedirlo y no conseguirlo… ¡ganando px como locos!.




