A lo largo de la Historia, lo pongo con mayúsculas porque ella lo vale, hay muchos nombres que la marcan de forma importante pero aún así no llegan a ser conocidos por el gran público. Esto pasa aún mas con las personas que hacen, o provocan, un gran adelanto en un campo del saber que afecta a toda la humanidad.. que son capaces de cambiar los paradigmas de una ciencia de forma que avanzan un poquito al resto del mundo.
Obviamente cuando mas se sepa de la rama concreta que han afectado mas posibilidades hay de conocer sus nombres o historias, pero me parece debido a esta maldita especialización cartesiana de los sistemas educativos modernos que pocas de estas personas serán conocidas mas allá.
Así que voy a poner, cuando y como me salga la cona, la historia de algunos de ellos. Y voy a empezar por Phineas Gage, mas que nada porque me he enterado que ha aparecido una imagen suya gracias a este post.

Phineas, aquí a su derecha, no era un científico ni inventor ni nada parecido, pero pasó a la historia de la neurociencia debido a su mala suerte.. o no tanta. Phineas trabajaba en la construcción de ferrocarriles en Vermont a mediados del siglo XIX. Su trabajo de capataz consistía, entre otras cosas, en colocar los explosivos para allanar el terreno. Para ello se llenaba un agujero con pólvora, se añadía un detonador y se tapaba todo con arena que se compactaba con ayuda de una barra de hierro, talmente como la que porta en la foto.
Sí, no suena muy seguro.. y mas si se te olvida añadir la arena antes de ponerte a pegar barrazos como le paso al pobre de Gage… una chispa provocó el estallido de la pólvora que lanzó la barra (de 1 m de largo, 3 cm. de diametro y 6 k de peso) a 30 m de distancia, pasando por el medio de su cráneo y córtex cerebral anterior.
Pero increíblemente, Phineas no murió por el accidente sino que se mantuvo consciente todo el momento mientras lo trasladaban a la consulta del doctor local, incluso hablaba. Y aún mas, con los tratamientos médicos de la época, y a pesar de sufrir una infección en la herida a los dos meses fue dado de alta, se había recuperado totalmente de la herida… o quizás no.
Después del accidente Phineas se convirtió en una persona totalmente diferente, quien había sido un hombre responsable y marido ejemplar se convirtió en alguien inconstante, agresivo, blasfemo, impaciente y sin ninguna inhibición social; su mujer se divorció de él porque decia que no era la misma persona y no fue capaz de encontrar ningún trabajo puesto que su temperamento no le permitia conservarlos.
Murió a los 38 años de una crisis epileptica, tras malvivir de circo en circo, o por los famosos freak shows, donde aparecía con la barra y contaba su historia, trabajos precarios en granjas e incluso tener que emigrar a Chile.
¿Y que importancia tiene este caso? Pues es la primera “prueba” de que los lóbulos frontales estaban implicados en la personalidad, interacciones sociales y las emociones. También ha sido un caso clave a la hora de los estudios sobre funciones ejecutivas.
En definitiva fue el caso que reveló que había una base biológica para el comportamiento.
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